Cata de Juego de Tronos en Vinoteo
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Cata de Juego de Tronos en Vinoteo (Alerta, ¡spoiler!, si no viste la serie, claro)

Una vez más tuve el placer de asistir a una cata de Vinoteo. En esta ocasión fue una cata de Juego de Tronos y fue ESPECTACULAR.

A mi, como fan de Juego de Tronos, la cata de Juego de Tronos de Vinoteo me pareció una pasada. Juanjo la organizó de una manera que disfrutamos de la comida y de parte de la serie como niños.

En esta cata de Juego de Tronos probamos los platos más famosos de los 7 reinos. Son platos que salen en los libros en los que se basa la serie. Todo sabía increíble.

 

Siempre que hay una cata en Vinoteo (Calle Campoamor 29, Oviedo) la diversión está asegurada. Juanjo las prepara con mucho mimo y se nota que disfruta mucho con ello. En esta ocasión la cata de Juego de Tronos fue el pasado Martes 23 de Abril. Desde que se inició la Octava y última temporada de la serie, no solo ha hecho una cata si no que ha implantado las «Jornadas de tronos» en las que cada semana varía el menú pero siempre con platos de la serie. Por un más que razonable y asumible precio de 40€ la pareja podéis disfrutar de sus increíbles platos. Ahora, os voy a contar como viví ese día la cata.

 

Llegamos a Vinote mi madre del blog Con cuchara y cucharón, mi amiga Patri del blog Variedad en tu cocina y yo y nos encontramos, como siempre, a un sonriente y emocionado Juanjo con los brazos abiertos para recibir a todos los asistentes a la cata. Al subir a la parte de arriba, que es donde siempre tienen lugar las catas, nos encontramos las mesas puestas con el vino a la miel que se suele beber Tyrion Lannister y con los libros de George R. R. Martin, para dar ambiente y que quedara clara la temática de la cata. También tenía un proyector preparado, enchufado a un portátil. ¡La diversión se veía asegurada!

 

 

El primer plato en llegar fue la ensalada de verduras de verano, un plato típico de Desembarco del Rey. Puso en marcha el proyector para ponernos un pasaje que tuviera que ver con la familia Lannister, que son los afincados en esas tierras actualmente. Nos puso la que es, con total seguridad, una de las mejores escenas de la serie: la destrucción del septo de Baelor.

 

 

 

El segundo plato fue pasta de garbanzos de Dorn (un hummus riquísimo). Nuevamente, el proyectos nos brindó otra de las mejores escenas de la serie: la pelea de la vívora roja y la montaña en el juicio de Tyrion Lannister. Como véis, Juanjo lo tenía todo preparado para que con cada plato, viéramos las mejores escenas de las familias a las que pertenecía. En este caso fueron los Martell.

 

 

El siguiente plato también pertenece a la casa Martell: serpiente de Dorn. Cuando nos sirvió el plato nos contó que el primer año que hizo la cata puso serpiente de verdad pero cuando contó lo que era a la gente no le hizo mucha gracia. Por eso, en esta ocasión, decidió cambiar la serpiente por salchicha. Era un criollo que estaba muy bueno. No pongo en duda que los Martell disfrutaran de una buena serpiente pero yo agradezco la decisión de cambiar un poco el plato. Como la casa Martell no dio mucho juego en la serie y la mejor escena ya la había puesto, nos puso una escena de Daenerys: cuando se convirtió en la madre de dragones. Ya que es otra de las mejores escenas y de los Targaryen no había plato, aprovechó este momento.

 

 

 

El último plato salado que probamos fue Jamón asado de Invernalia. Un plato de la casa Stark. Nos lo enseñó antes de cortarlo y la pinta ya auguraba un sabor increíble. Se veía jugoso y doradito. Después, nos lo sirvió cortado junto a un huevo duro y una tostada del típico pan de pueblo que es el mejor. Para este plato, nos puso una escena de uno de los Stark: Jon Nieve. Nos proyectó la batalla de Jon junto a los salvajes en Casa Austera, contra los caminantes blancos.

 

Por último, vino el postre. Peras al vino de Alto Jardin. Un postre de la casa Tyrrel. En esta ocasión nos puso la batalla de Meereen porque la mejor escena de los Tyrrel la hemos visto en el plato 1. Otra gran escena de la madre de dragones.

Cuando acabamos la comida, Juanjo nos preguntó si queríamos alguna escena más, a petición popular. Ganó la escena en la que Arya pelea contra la niña abandonada, de los sin rostro. Sin duda, es una cata que disfruté como una enana y ya estoy pensando en la siguiente.

En Vinoteo hay catas impresionantes continuamente y, si tenéis ocasión, os recomiendo mucho ir. ¡Lo vais a pasar bomba! Juanjo se lo curra y hace que todos los asistentes se vayan con una gran sonrisa en la boca (y en el estómago).

 

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